¿Quién soy?

Soy Esther Gómez Madrid —Esther con Hache, aunque sea muda—, ilustradora y narradora visual nacida en el barrio de Campamento (Madrid). Crecí en los años 80, cuando las botas militares aún colgaban de los cables de la luz para despedir a los soldados que se licenciaban. Desde muy pronto supe que mi vocación era contar historias: observo, pienso, dibujo y narro en imágenes.

Mi barrio marcó mi manera de ver, la belleza de lo cotidiano en descampados, aceras kilométricas y estrechas al pie de cuarteles vacíos, fronteras que lo atraviesan como la vieja N-5 y sus dos orillas cosidas por pasos subterráneos. Paisajes, hoy en peligro de extinción que laten a simple vista y bajo su superficie para ser contados.

En mi casa ningún libro tuvo fronteras, mientras la altura o mi ingenio me permitieran alcanzarlo. De mi caos lector infantil en casa de mis abuelos,  nacieron una mezcla fértil de referencias que aún me alimentan. Busco compartir con los demás ese placer y asombro genuinos por la lectura de libros e imágenes, a través de mis ilustraciones.

Un nombre se gana: por eso hoy firmo como Esther con Hache, aunque sea muda. Si queréis conocer la historia de cómo me gané yo el mío, Acompañadme…

Pata 1: Ilustración

Me licencié en Bellas Artes por la Universidad Complutense el mismo año en que La Novia consumó en cines su venganza sobre Bill y el Escuadrón Serpiente Asesina. Tres años después me diplomé en Diseño Gráfico en el IED Madrid; por entonces, Harry Potter entrenaba al Ejército de Dumbledore. En ambos caminos Sigo aprendiendo: me queda mucho por descubrir y deseo que esa curiosidad me acompañe siempre, señal de que mi trabajo me apasiona. Cursé el (ya extinto) Máster de Álbum Infantil Ilustrado de Iconi y una amplia variedad de talleres que me ayudaron a profundizar en narrativa visual y procesos creativos de diferentes profesioinales de la ilustración y el cómic.

Desde 2023 colaboro con la Fundación Adecco en la guía para departamentos de Recursos Humanos —para favorecer la inclusión laboral de personas con problemas de salud mental— y en la campaña Aflora, centrada en sensibilizar sobre las discapacidades invisibles.

En 2024, la Fundación Prevent y Esade becaron mi proyecto de comunicación creativa Con hache aunque sea muda como una de las tres mejores iniciativas emprendedoras de la edición 2023-24 de Aprende y Emprende. En 2025 participé, junto a un maravilloso colectivo de artistas ucranianas, en la Residencia Artística Catena Art, cerrando esas semanas de actividad creadora con una exposición colectiva en la galería y espacio para eventos Imaguru (Madrid).

Mis primeras publicaciones llegaron con Santillana y Baula (libros de texto infantiles). Para SM ilustré la colección —hoy desaparecida— “Nina y su familia”. Con Anaya he publicado diversos títulos de lectura infantil y juvenil —entre ellos Fede quiere ser pirata (Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga 2011 al texto de Pablo Aranda, con edición coreana), Mi primer libro de Gloria Fuertes, X-Leonora y La torre de Babel, en la colección Sopa de Libros. Edelvives continúa editando Gotas de cristal (Ala Delta). Pum pum, hice daño a la luna (NubeOcho) se ha publicado en Estados Unidos, Turquía y China, y obtuvo el segundo premio en los International Latino Book Awards 2017.

He realizado diferentes exposiciones colectivas entre las que destaco:

2025. Residencia Artística Catena Art con un colectivo de artistas ucranianas en el espacio Imaguru (Madrid).

2016. Un pequeño gran planeta. Mad3. Galería Mad is Mad. (Madrid).

Pata 2: Educación artística

En paralelo a mis estudios y a mi trabajo como ilustradora, me interesé profundamente por la práctica de la educación artística. Siempre he creído en mirar y descubrir el mundo que nos rodea con una mirada desprejuiciada, abierta a la experiencia estética y a la imaginación nos enriquece y ayuda a construirnos como personas.

Durante seis años estupendos trabajé como educadora de arte contemporáneo, principalmente en La Casa Encendida, donde establecía un diálogo con visitantes —adultos, niños y adolescentes— para acercarles las obras de artistas contemporáneos. Procuraba vincular los intereses que me mostraban con los contenidos de las exposiciones y compartir mi fascinación, mi asombro y los interrogantes —a menudo sin una única respuesta— que el arte plantea. Además de facilitar actividades artísticas que permitían a los participantes experimentar y conectar con sus propias capacidades a través de la creación plástica.

También desarrollé mi labor como educadora y colaboradora durante siete años en el PEAC (Programa de Enriquecimiento Educativo para Alumnos de Altas Capacidades) de la Comunidad de Madrid. Desde los ámbitos artístico y humanístico, diseñé e impartí contenidos y actividades para acercar al alumnado de Primaria al arte y al lenguaje visual, y al placer de la narración y la lectura desde el asombro y la curiosidad.

Como educadora artística freelance, he impartido talleres y realizado visitas guiadas en instituciones como el Museo Reina Sofía, el Museo del Prado y la Fundación ICO, colaborando con diferentes entidades y empresas para acercar el arte y la creatividad a niños, adolescentes, familias  y diversos colectivos entre ellos: migrantes y personas con discapacidad.

Pata 3: Salud mental

Si habéis llegado hasta aquí, quiero compartiros cómo me gané mi nombre: Esther, con hache aunque sea muda. Soy mujer, madre, hija, amiga, ilustradora, educadora artística y además convivo desde hace más de diez años con un diagnóstico en salud mental. Llevo una vida como la de cualquiera y comparto la  la experiencia de haber atravesado y comprendido estos procesos desde dentro.

Como la hache en español, la hache de mi nombre,  durante años estuve muda: presente, pero en silencio. Aun sin hacer ruido, no me quedé quieta. Aprendí a convivir con mi condición, a aceptarla e integrarla como parte de mí, así fui reconstruyendo mi voz —personal y gráfica—. Esta web forma parte de ese proceso de recuperación y de regreso a mi lenguaje natural de imágenes.

En ese tiempo, menos activa en la ilustración, acompañé a otras personas en sus recorridos, compartiendo herramientas del lenguaje plástico y visual para decir lo que a veces las palabras no alcanzan. Durante más de cuatro años puse en marcha el Taller Creativo en AMAFE —con pandemia y confinamiento incluidos—, impulsando capacidades expresivas, aprendiendo lenguaje gráfico y tejiendo vínculos con la vida cultural de la ciudad a través de visitas a exposiciones que yo misma mediaba a mis compañeros.

He impartido talleres en la Fundación Adecco, dirigidos a personas con discapacidad psicosocial y hasta mediados de 2025 colaboré como Maestra de Taller en el Centro de Rehabilitación Laboral de Arturo Soria  de la Fundación de Hermanas Hospitalarias, donde tuve la fortuna de confirmar en la práctica el valor de la educación y expresión artística dentro de los procesos de recuperación.

Una aclaración importante: Yo no hago terapia ni soy terapeuta. Respeto profundamente el trabajo de terapeutas y arteterapeutas —a mí también me han ayudado—. Como educadora y mediadora artística con experiencia en salud mental, medio actividades, facilito talleres,  y espacios de expresión, ofreciendo herramientas de comunicación a través del lenguaje que manejo —lo plástico y visual— para quienes, a menudo, sienten que las palabras se les quedan cortas. Mi labor es abrir nuevas vías de expresión y acompañar respetuosamente procesos creativos desde mi experiencia vital y artística, emocionándonos y divirtiéndonos al hacerlo.